Ad-ephesios
De ahorritos y jacales
José Enrique Velasco
En otoño del 2013 el director general del Infonavit, Alejandro Murat Hinojosa, ‘posteó’ en tweeter el siguiente trino: “Los invito a ver la campaña de comunicación #HogaresconValor que lanza el @Infonavit hoy en El Noticiero de @lopezdoriga”.
El mensaje de la campaña sólo decía: “La cosa más importante de la vida está en tu casa”. Y el slogan “Casas con valor”, nos invitaba a la ensoñación de nuestra pequeña propiedad privada.
El Señor Murat Hinojosa debe saber mucho de “casas con valor”, sobre todo, allende el Río Bravo. Durante muchos años su familia más cercana, su padre José Nelson Murat Casab y él mismo han comprado cuando menos seis propiedades en los Estados Unidos.
La lista incluye dos condominios cercanos a un centro turístico con pista de ski en Utah, otro en una playa del sur de Texas y, hasta donde se sabe, dos departamentitos neoyorquinos “con valor”. Uno de ellos está ubicado en el mismo edifico en el que el cantante de rap Jay-Z vendió su departamento en 460 millones de pesos en el 2011, en el centro de Manhattan donde los niños Murat han vivido largos períodos y cuando se asoman a la ventana ven el Central Park, uno de los jardines más caros y grandes del mundo.
La posesión legal de las casitas está relegada a listas de oscuros familiares o escrituras y transferencias a través de compañías ‘patito’. El día en que Murat Jr. tweeteaba la campaña del Infonavit, archivos públicos legales del Estado de Florida alumbraban la transferencia de 750 mil dólares a una entidad llamada IMRO 2013 Trust, para el pago de un condominio en Boca Ratón, a nombre de su señora. Amor del más puro, desinteresado y bueno.
José Nelson, ex gobernador de Oaxaca entre 1998 y 2004, trabajó incansable para hacerse de una personalidad recia, respetable, la prensa intercambió chequecitos por benevolencias y su figura pública daba aires de respeto pero llegó el día en que balacearon su camioneta, atentado del que no salió bien librado ya que el pueblo dijo que había sido falso, que buscaba subir su rating maltrecho. El aire de nobleza que le había costado millones, desapareció.
Dejó, para historiadores y generaciones futuras, frases impecables: “llegué al gobierno del Estado con mi esposa Lupita y mis cuatro hijos y lo dejo como cuando llegué, con los mismos pantalones, los mismos zapatos, la misma camisa y el mismo carro”. Hablaba de Oaxaca, no de él. En los seis años de su gobierno, la pobreza oaxaqueña subió 71%.
A la muerte de su esposa en el año 2000, José Nelson estableció relaciones amorosas con Aurora Alcántara Rojas, hermana de Roberto Alcántara -empresario favorito de Peña- y sobrinos de los del Mazo, estos a su vez son parientes de Peña. Atlacomulco puro.
José Nelson y Alejandro representan a la perfección la trama familiar de negocios y el traspaso de estafetas en la que se ha convertido el PRI. El primero quedó encerrado y protegido en el establo de los dinosaurios y su hijo, lustrado y pasado por aulas universitarias, representa la nueva máscara del partido. Debajo, habita la misma cara patética del fraude y la corrupción.
La buena estrella de los Murat volvió a subir cuando Peña entró en funciones. Alejandro fue miembro del equipo de transición a la presidencia y después recibió su premio, el Infonavit. José Nelson, fue coordinador del acuerdo Pacto por México y también recibió su premio, la impunidad para encubrir la compra multimillonaria, durante décadas, de bienes raíces en Estados Unidos y de las que no existe ninguna investigación oficial, ni mexicana ni norteamericana.
Las casitas de los Murat también dibujan la maquinaria legal de los Estados Unidos para adquirir propiedades sin ser divulgados los nombres de sus propietarios, lo que hace difícil el rastreo de los dineros. Tanto más turbio en tanto no se sepa cuáles dineros son legales y cuáles no, gracias a los mantos oscuros del gobierno que tapan las fechorías de sus ínclitos hijos.
José Nelson se escuda arguyendo que solamente los dos condominios en Utah son suyos, uno de sus hijos y el otro de sus hijas, por un costo total de 690 mil dólares y adquiridos en 2004. Son 10 millones 626 mil pesitos, a la paridad de estos días. Nuestra suave patria es uno de los países en desarrollo que más dinero bombean fuera de nuestras fronteras. En el paraíso fiscal HSBC Suiza existen 417 mil millones de dólares ‘made in México’.
Dinero hecho en México a través del trabajo de los mexicanos y traducidos en impuestos, para que los diputados y políticos se vuelvan millonarios y nos impongan altos impuestos para que se hagan millonarios y nos impongan altos…… Infamias de la ignorancia y sus círculos de vicio.
Por eso el PRI aplaude y admira a los mexicanos. Su propaganda nos invita a elegirlos en los próximos comicios y serán 65 millones de pobres que votarán por su propia miseria y por la buena salud de los políticos.
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