Ad-Ephesios
De opio, Inglaterra y Peñas
José Enrique Velasco
Ya fuese el contrabando de alcohol en la era de la prohibición, el ron caribeño, el opio chino o la trata de esclavos, comercios ilegales en su momento, estos han forjado algunas fortunas estadounidenses y europeas. Según cuenta la historia contenida en el libro El Crucero Imperial: La Historia Secreta del Imperio y de la Guerra, escrito por el investigador James Bradley.
El 17 de marzo de 1905 se llevó a cabo uno de los más resonantes matrimonios de la historia norteamericana. En uno de los barrios más elegantes de Manhattan, a las 3:30 de la tarde, el entonces presidente Teodoro Roosevelt, entregaba a su sobrina Eleanor Roosevelt al novio que era Franklin Delano Roosevelt. Los futuros casados eran primos en quinto grado.
Aunque para aquel momento, Franklin no había hecho mucho dinero por él mismo, el presidente sabía que tenía que cuidar de esta pareja ya que Franklin era el acaudalado heredero de una multimillonaria fortuna. Caudal labrado en el tráfico de opio. Los periódicos de la época retratan a la novia cargada de perlas y diamantes en el pelo, pequeño regalo de los parientes del nuevo marido.
Warren Delano, abuelo de Franklin, merodeó con sus gavillas de matones por muchos años a mediados del siglo 19, el delta del Río Perla, en China, negociando con drogas y armas, incluso estableció oficinas en Hong Kong y Cantón, para tener un mejor control sobre la mercancía y los grandes recursos económicos que le generaba el consumo cada vez mayor de opio entre los grandes núcleos de la población china.
Sus clientes eran asesinos, extorsionadores, secuestradores y ladrones de toda clase que llegaban a pagarle en efectivo y él, a cambio, les daba la droga para que la distribuyeran en las calles, según narra James Bradley, autor del libro.
El antecedente histórico es el conflicto que mantuvieron China e Inglaterra entre los años de 1839 a 1842. Inglaterra introdujo a China el opio que cultivaban en la India, el cual era comercializado por la Compañía de las Indias Orientales, administradora de la India.
Y no nos engañemos, aquella es la misma Inglaterra con la que Peña ha firmado tratos.
China se opuso al comercio y distribución del opio en su tierra, pero este constituía una importante fuente de divisas para el imperio inglés, así que envió una flota de guerra que derrotó a China finalmente. Se firmó el tratado de Nanking por el que China abrió sus puertos al comercio de droga y cedió la isla de Hong Kong a Inglaterra por 150 años.
A partir de ese momento, irrumpió la mezquindad de otras potencias que explotaron a China durante casi un siglo, entre ellas Rusia, Francia pero sobre todo Estados Unidos, quienes siguieron sometiendo al país. El señor Warren Delano fue un feliz intermediario de narcóticos.
Cuando muere Warren, deja su enorme fortuna a su hija Sara y esta a su vez hereda a su único hijo, Franklin –el recién matrimoniado- quien sería el trigésimo segundo presidente de los Estados Unidos de 1933 a 1945. Es decir, el nieto del narcotraficante ha sido el único hombre que ha conseguido tres reelecciones consecutivas en la historia electoral de Estados Unidos.
Pero con los Delano, hubo otras familias narcotraficantes de Estados Unidos que también hicieron fortunas en China. Los Cabot, de Boston, que dieron grandes donaciones para la creación de Harvard, una de las mejores universidades estadounidenses; uno de los grupos de poder dentro de la universidad de Yale, fue formado por la familia Russell, grandes distribuidores de opio; el punto más simbólico de la universidad de Columbia es la Librería Low Memorial, dedicada a Abel Low, neoyorkino que hizo millones de dólares en el delta del Río Perla y quien financió el primer cable submarino del Atlántico; el mayor benefactor de la universidad de Princeton, John Green, fue socio de Warren Delano en el tráfico de opio en China.
Y solamente por morbo, les damos otros dos casos para aumentar la lista. Las enormes ganancias derivadas del opio de John Murray Forbes le financiaron la carrera profesional a Ralph Waldo Emerson, quien construyó con ese dinero la poderosa Compañía Telefónica Bell y el primer ferrocarril comercial de Estados Unidos fue construido con los dineros mal habidos de Thomas Perkins. Hoy subsisten estas poderosas dinastías que entrecruzan a sus hijos para resguardar el poder en esas cuantas familias. La muerte de millones para el beneficio de una clase social.
Entonces Peña va con toda la familia, en avión nuevo, gastos todos pagados por nuestros impuestos y sin entender inglés y tampoco y la significación de los tratados que acaba de firmar –la significación, serían más planes neoliberales, igual a más pobreza y endeudamiento mexicanos. Y a volar campanas, que venga British Petroleum a extraer las profundas riquezas, que reviva el marchito “mexican momentum”, que nos hagan creer que los Zetas están exterminados y que, por favor, aplaudamos a nuestro líder nato y sol naciente.
Los tratos firmados no son acuerdos. A nadie preguntaron.
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