Tenía todas las intenciones, en esta ocasión, de hablar en relación con el caso #LadyChiles. Plantear no solamente el sesgo discriminatorio, el abuso de Adriana Rodríguez de Altamirano contra su ex trabajadora doméstica, sino también abordar el linchamiento social que se fomentó hacia ella misma. Tan negativa fue la actitud de Adriana, como la reacción sobredimensionada de quienes la atacaron en redes sociales.
Sin embargo, en el proceso de hacer el mencionado planteamiento, encontré un artículo de Martha Tagle, feminista y consultora independiente en temas de género y derechos humanos, quien abordó el caso de una manera interesante, que merece la pena retomarlo en sus partes medulares.
“Me atrevo a suponer, que este tipo de indignación, manifestado en redes, se corresponde a otros como el ‘Gentleman de las Lomas’, o ‘Lady Senadora’, o varios que se han convertido en tendencias, son una especie de prejuicio clasista que no permite que los de determinada clase, vean a los suyos discriminando a otros, lo que se correspondería a una actitud aspiracionista”, señala Martha Tagle.
Agrega: “La realidad nos indica que las condiciones en que se desarrolla el trabajo doméstico, en muchos casos raya en la esclavitud o por decirlo menos fuerte, en explotación laboral”.
“Por lo que respecta al trabajo doméstico remunerado, al que se dedican 2.2 millones de personas en México, se dispone de las empleadas a cualquier hora, se les regatea el pago, se suele optar por personas de provincia y menores de edad, prácticamente se les hacina a quienes trabajan de tiempo completo, no cuentan con vacaciones y sus descansos son a menudo cancelados, no tienen acceso a servicios médicos, ni que decir a la seguridad social, se registran casos de violencia física e incluso abusos sexuales(…)”, indica.
“Los quehaceres del hogar implican un trabajo que se inscribe en la economía del cuidado, que de acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) es una labor que ha sido poco valorada desde el punto de vista económico y social. Se trata hoy de una labor invisible, sin reconocimiento social, con jornadas largas, desvaloradas y ocultas. El trabajo del hogar, desafortunadamente, ni siquiera se considera trabajo que tienen un valor económico y social, sino una obligación casi ‘natural’ de las mujeres”.
“Esta situación se debe revertir, e implica cambios culturales profundos. Por ello, empezar por ratificar el Convenio 189 de la OIT sobre el trabajo doméstico y avanzar en una legislación que proteja y promueva los derechos de las trabajadoras del hogar es un paso obligado”, enfatiza.
Precisa que “el Convenio 189 de la OIT sobre las trabajadoras o los trabajadores domésticos fue adoptado durante la 100 ª reunión de la OIT, el 16 de junio de 2011. Los principales derechos que se reconocen en el Convenio a las personas que se dedican al trabajo doméstico son varios, entre ellos: horas de descanso diarias y semanales, derecho a un salario digno y a elegir el lugar donde viven y pasan sus vacaciones”.
“A la fecha 13 países se han adherido y ratificado el Convenio 189 de la OIT, Uruguay, Filipinas, Isla Mauricio, Nicaragua, Italia, Bolivia, Paraguay, Sudáfrica, Guyana, Alemania, Ecuador, Costa Rica y Argentina”, informa.
“En México aún no se ratifica dicho convenio, a pesar de haber sido uno de los principales promotores de la firma del convenio a través del Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar A. C. (CACEH)”.
“Exigir al Senado la ratificación del convenio 189 de la OIT es un primer paso para superar la indignación ante casos como #LadyChiles. Pero lo más importante, es lo que cada uno hagamos para cambiar las condiciones en que se desarrolla el trabajo doméstico, modificar las actitudes personales y darle el justo valor que tiene el trabajo doméstico. Hay que ir más allá de la indignación y actuar, comenzando por nosotros mismos”, concluye.
Platea
Servicio, honor e integridad son los principales requisitos que exige el alcalde de Solidaridad, Mauricio Góngora Escalante, a quienes pretendan responder a la convocatoria que su gobierno lanzó para reclutar y seleccionar a nuevos policías municipales.
Con los nuevos elementos, que serán sometidos a una intensa preparación, Góngora Escalante planea desarrollar un cuerpo policial especialmente para vigilar los fraccionamientos que siguen en franco aumento en Playa del Carmen.
Con ellos se ofrecerá a la población patrullaje exclusivo para la zona de fraccionamientos, de tal forma que se cubra toda la geografía municipal y las necesidades de seguridad en los habitantes
Luneta
Un político profesional que se considere tal sabe que el contacto con la gente es lo más importante. Es una premisa que entiende bien el alcalde de Benito Juárez, Paul Carrillo de Cáceres, quien siempre que puede se sale de la burbuja que significan los palcos en los espectáculos deportivos, para disfrutar de los eventos a los que asiste de cerca con el resto de los espectadores, quienes aprovechan para acercarse y tomarse fotografías con él.
Una de esas ocasiones ocurrió el viernes pasado en el partido que empató el Atlante ante San Luis, en la Liga de Ascenso, en el que se fotografió con quienes se acercaron a verlo en el intermedio. Otros le tomaron le tomaron fotografías desde la tribuna.
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