En contexto | Vaciando el cielo de estrellas | Rodrigo Navarro

Estamos en plena temporada alta de nidación de tortugas en Cozumel. Ya le he platicado querido lector cómo el presenciar esta maravilla natural vivimos una experiencia que marca el corazón de por vida. Ver a una tortuga caguama (Caretta caretta) o una verde (Chelonia mydas) subir con trabajo a la duna, escarbar su nido y colocar un centenar de huevecillos como pelotas de ping pong es una sensación que las palabras no pueden capturar.

Observar salir a las pequeñas tortuguitas recién salidas del nido luchar por alcanzar la orilla nos permite tomarle el pulso a la vida. Es por ello que en nuestros buceos en esta temporada encontramos hasta 4 ó 5 tortugas comiendo esponjas impasibles en el arrrecife coralino.

Algo que también maravilla nuestro corazón al estar de noche del otro lado de la isla presenciando el fenómeno, es poder ver el cielo pletórico de estrellas. Al este el resplandor de la ciudad de San Miguel de Cozumel.

Somos creaturas diurnas, nuestros ojos están adaptados para ver en la luz. Si estuviésemos cómodos con la noche podríamos caminar en la oscuridad completa tan seguros como a plena luz del día como las especies nocturnas pero no es así, somos animales diurnos. Sin embargo, hemos alterado la noche llenándola de luz para nuestra comodidad y provecho.

Preocupados por diluir la oscuridad de la noche hemos contaminado nuestros cielos nocturnos vaciándolos de estrellas, escribe Verlyn Klinkenborg  en su artículo El final de la noche aparecido en la revista National Geographic de diciembre de 2008. La revista en esa ocasión fue dedicada a la contaminación lumínica. En esa ocasión hice un extenso artículo sobre el tema.

La contaminación lumínica es el resultado de una iluminación mal diseñada que permite la dispersión de la luz artificial hacia el cielo. Altera los ciclos lumínicos naturales a los que la mayoría de las especies (incluyendo a los humanos) está adaptada y paralelamente a estos han evolucionado. Algunos aspectos de la vida animal como las migraciones, la reproducción, la alimentación y otros han sido afectados señalan estudios científicos.

También afecta nuestra capacidad para mirar los cielos, es por ello que el telescopio Hubble fue lanzado fuera de la influencia del resplandor terrestre para poder observar estrellas y galaxias ocultas a nuestros ojos.

El privarnos de una noche oscura afecta nuestro estado de salud pero también estamos afectando a otras especies. A las tortugas el resplandor de hoteles, automóviles y calles confunde y afecta a las tortugas que se guían por el resplandor de la luna para hacer su nido o para correr hacia el mar en su carrera por la sobrevivencia.

Es por ello que en Cozumel la carretera oriental es cerrada de noche al tránsito de automóviles y los participantes en el programa de observación de tortugas deben llevar una luz roja para no afectarles. En la Riviera Maya las tortugas a las que se une la tortuga carey (Eretmochelys imbricada) que algunos años también desova en Cozumel, no tienen tan buena suerte.

El Capitán Cousteau fue embajador de la UNESCO hacia el final de su propia vida promoviendo las declaración universal de los Derechos de las Generaciones Futuras entre los que esta: las personas futuras tienen derecho a una Tierra indemne y no contaminada, incluyendo el derecho al agua pura, el aire puro y el cielo limpio y puro”. La UNESCO y Cousteau en 1972 advertían que estamos perdiendo el derecho a la oscuridad. Ya desde entonces.

Actualmente tenemos que alejarnos 200 Km. de las ciudades para contemplar un cielo limpio y puro, plagado de estrellas. Cuestión muy difícil puesto que las ciudades se encuentran a distancias cada vez menores.

Vista de noche y desde el espacio la Tierra es una nebulosa de luz, la totalidad de Europa, casi todo Estados Unidos (sobre todo la costa oriental) y Japón. Al centro de México es imposible distinguir el DF del estado de México, Cuernavaca, Querétaro y Puebla desde la Estación Espacial Internacional. Ciudades como buenos Aires o Río de Janeiro se ven como estrellas simples en un cielo vacío, a veces cuando se agregan las flotillas pesqueras es posible verlas desde el espacio.

Alguna vez el astronauta Buzz Aldrin (quién es un buceador aficionado que con frecuencia visita nuestra isla) preguntó qué ciudad era esa que observaba cuando orbitaba la Tierra. Resultó el brillo de la bioluminiscencia de los micro organismos en los arrecifes de la Gran Barrera Australiana.

Entre los mamíferos el número de especies con hábitos nocturnos es asombroso. Por ejemplo la atracción de las aves por la luz es tan importante que miles de aves marinas circulan de noche las plataformas petroleras, la luz es una fuerza biológica muy poderosa que les atrae.

Cada rato los científicos que estudian a las aves migratorias encuentran especímenes muertos colisionados contra los rascacielos iluminados al caer la tarde. La mayoría aves juveniles sin experiencia en estos menesteres.

Los murciélagos han sido especialmente afectados por las luces nocturnas que atraen a los insectos y como acostumbran a salir a cazar en luna llena que las luces tornan permanentes afectan las poblaciones de insectos y escasea la comida, también son más fáciles presas de sus depredadores.

Hay un estudio que recoge como los murciélagos en los valles de Suiza comenzaron a desaparecer después que las luces de las calles fueron instaladas.

Algunas especies de mirlos y ruiseñores emiten cantos que sirven para comunicarse y para el cortejo ante las luces artificiales, afectando la época de reproducción. Al existir días artificialmente más largos y con alimentación artificial gracias a la atracción que sienten los insectos por las luces nocturnas, por igual se afecta sus patrones de migración.

Hay un famoso estudio inglés sobre este hecho para el cisne de Bewick que comienza a guardar grasa más rápido adelantan la migración y llegan antes a sus lugares de apareamiento sin tener las condiciones ambientales adecuadas lo que causa mortandad a la especie.

Con cambios muy simples como utilizar luminarias de baja intensidad o ahorradoras de energía de color naranja (y no de luz blanca), no dirigidas al cielo sino hacia la tierra y no tan cercanas entre sí. Ciudades como Flagstaff en Texas que en 2001 se autodenominó ciudad con Cielos Oscuros para favorecer la actividad de su Observatorio Astronómico que es lo que activa la economía y  da vida a la universidad local. O también por motivos ambientales, no afectar a las especies animales, las ciudades de Checoslovaquia que han sido adaptadas para ello y se han comprometido con la conservación del ambiente y la biodiversidad.

También para los humanos la contaminación lumínica nos está pasando la factura. Un estudio encontró una correlación entre el cáncer de mama en mujeres y qué tan iluminados están sus barrios. Aunque en ciencia deben tomarse con cuidado las correlaciones matemáticas.

Esta semana anunciaron para Cozumel con bombo y platillo un proyecto que es parte de la inversión en infraestructura que el gobierno federal presumió en el pasado tianguis turístico en Cancún.

Se pretende iluminar desde Puerta Maya hasta Punta Sur en la carretera perimetral para “embellecimiento de la carretera y seguridad” de los turistas. Innecesario para una carretera que corre junto a las selva y las dunas.

El costo, $250 millones de pesos. Hay necesidades más apremiantes pero de menos lucimiento en la ciudad. Diluiremos nuestro miedo vaciando el cielo de estrellas y afectando a los seres vivos que comparten la isla con nosotros para ejercer el presupuesto. Salvo su mejor opinión querido lector.

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